domingo, 4 de noviembre de 2007

¡¡Exijamos lo Imposible!!


Tabasco: el edén sacrificado
jmedina@milenio.com

Jorge Medina Viedas

El poeta Carlos Pellicer, con un dejo de orgullo e ironía, solía decir a sus amigos de la capital cada vez que regresaba a Tabasco, “voy a mi agua”. Hoy sería una expresión que pronunciaría con dolor.El gran estado del sureste ha sido subvertido por su propia naturaleza, como es frecuente que así ocurra cuando a ésta se le desdeña su poder.


El agua lo ha invadido todo. En el edén tabasqueño ha caído y corrido agua sobre agua. Las corrientes impetuosas e incontenibles de las riadas que fluyen al Grijalva, provocaron inundaciones en sitios donde nunca se habían sufrido.

La primera en colapsarse fue la economía tabasqueña. Las siembras fueron arrasadas; el comercio y el turismo se han paralizado y les espera una crisis prolongada; más de las 159 hectáreas del centro de Villahermosa, con sus 7 mil 500 comercios y oficinas públicas, están anegadas, y los últimos perdieron todo. Muchos tabasqueños han emprendido ya un éxodo dramático hacia el Distrito Federal, a Veracruz, a otras partes, no se sabe si temporal o definitivo. Aún decenas de miles están en riesgo y en espera de ayuda.

Pero las inundaciones han invadido también la política. También se podría decir al revés: que la política se ha incorporado al desastre. Felipe Calderón suspendió compromisos internacionales, nacionales y sociales —a los que parece ser asiduo: bodas, conciertos, cenas— y se lanzó como bólido a Tabasco.

Lo hizo sin dilación, es cierto. Calderón es un político con reflejos, no se puede negar. Seguramente sin olvidar que Tabasco es una entidad alejada casi por completo de su partido y de él mismo. En las elecciones presidenciales de 2006 obtuvo una votación que apenas alcanzó apenas 3.52 por ciento del total de los votos; y en la de gobernador de ese mismo año, el PAN obtuvo un magro 3.54 de la votación de los tabasqueños. Es un estado priista-perredista, para decirlo a las claras. Además, el ingrediente político latente: sus dos principales rivales a la presidencia, Andrés Manuel López Obrador y Roberto Madrazo, además de que tienen sus bastiones en el estado víctima del peor desastre de México en los últimos años, son políticos activos.

Y al parecer, el Presidente no quiso que se lo hicieran notar, ni los damnificados tabasqueños con los que sólo estuvo en contacto por un rato, entregando despensas para la foto, ni el gobernador Andrés Granier, ni el secretario de Gobierno, Humberto Mayans. En la mesa de trabajo con los funcionarios locales, quiso ahorrarse los detalles de la tragedia y exigió concreción al secretario en su explicación; y de plano con el gobernador, Calderón disintió. Las riadas de Tabasco, según Calderón, se deben a las “alteraciones del cambio climático”. Para el gobernador, sin negar el fenómeno, el problema se hubiera paliado si el manejo de la hidroeléctrica Peñitas hubiera sido el adecuado.

No lo dijo el gobernador Granier, pero tal vez Calderón debería conocer que hay otras opiniones que, independientemente de lo que a él le hagan creer, aportan elementos que le dan la razón al gobernador. Por ejemplo, la hipótesis que sostiene el ingeniero Mario Govea Sansón, integrante del Comité Nacional de la Energía, de que la inundación pudo ser evitada si la Comisión Federal de Electricidad, desde que los niveles de agua comenzaron a subir con las lluvias, hubiera estado generando electricidad mediante el proceso hidroeléctrico, y no con gas que es mucho más caro como se siguió haciendo, con tal de darle más utilidades a los productores privados, de acuerdo con lo que le comentó a la reportera tabasqueña Cecilia Vargas.

El fondo del asunto puede ser eso: no se incrementó la generación de electricidad con plantas hidráulicas y el agua de la presa se acumuló. Se produjo con el gas natural que le venden las empresas privadas a la CFE, que gasta de cada peso 0.36 en estos grupos que pretenden apoderarse del mercado.

Pero, además, como la demanda de electricidad no ha crecido desde el gobierno de Fox, los empresarios extranjeros han estado presionando al Centro Nacional de Control de Energía, controlador del apagado y encendido de las plantas generadoras de estos, de tal modo que modifique el régimen de despacho a su favor y disminuya la generación de electricidad con plantas hidráulicas que son mucho más económicas y más nobles en cuanto “a la toma y tiro de carga”, de acuerdo con el experto Govea Sansón. En Tabasco, antes que a la gente, se procedió para salvaguardar los intereses y las ganancias de los gaseros privados.

¿Es esa la razón por la que se obstinó Calderón en sostener que la causa de la tragedia tabasqueña obedece al cambio climático y a las inusuales precipitaciones sufridas por el devastado edén tabasqueño? ¿Tiene o no esos datos, que prueban que en la CFE se privilegia a unos cuantos inversionistas, aun cuando se sacrifique a cientos de miles de tabasqueños?

No nos sorprendamos entonces, si estos desastres provocados por la corrupción, el abuso de los más fuertes, el desprecio soberbio e insolente contra los más pobres, son los que abonan, en tierras de injusticia, la semilla del odio y el resentimiento social.

http://www.milenio.com/mexico/milenio/firmawp.asp?id=564814

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