lunes, 29 de abril de 2013

Expresar nuestra indignación y no olvidar.

 “Los periodistas no podemos ser rehenes de nuestro miedo”, dijo el escritor Juan Villoro, durante la marcha organizada por la Red de Periodistas de a Pie. Foto: Noé Zavaleta/Proceso.

¡¡Exijamos lo Imposible!! 
Homozapping
Regina Martínez, movilizaciones, símbolo y justicia contra la impunidad

Movilizaciones en 14 ciudades, especialmente en Xalapa, el corazón veracruzano donde más de trescientas personas, entre periodistas, escritores, activistas desafiaron el miedo y se expresaron en la Plaza Lerdo. Movilizaciones en el Distrito Federal, a las puertas de la Secretaría de Gobernación, para recordarle a la administración peñista que cada periodista asesinado, perseguido, es una amenaza para la democracia.

Movilizaciones en las redes sociales. El nombre de Regina Martínez, la corresponsal de Proceso asesinada hace un año, el 28 de abril aciago de 2012, se convirtió en Trending Topic, desde Tijuana hasta Chiapas, en el DF, en Puebla, Colima, Jalisco, Querétaro, Oaxaca, Villahermosa con reclamos en contra de la impunidad.

“Los periodistas no podemos ser rehenes de nuestro miedo”, sentenció el escritor Juan Villoro, generoso colega que se sumó a la marcha organizada por la Red de Periodistas de a Pie, encabezada por Marcela Turatti, Daniela Pastrana y Elia Baltazar. Tiene razón Villoro. Y tienen razón las Periodistas de a Pie: hay que expresar nuestra indignación y no olvidar.

El mejor antídoto contra el miedo es la memoria. El peor enemigo de la impunidad es la denuncia pública.
La revista Proceso, en un extraordinario reportaje de semblanza, escrito por Anne Marie Mergier, nos recordó que la sencillez de Regina estaba acompañada por el compromiso. Sus enemigos no eran los reporteros, los denunciantes, sino los intereses afectados por su compromiso por un periodismo a favor de los derechos humanos.

Ahí están las fotos de Regina Martínez, caminando entre la neblina xalapeña, después de entrevistas a miembros del Comité Regional Pro Defensa de los Derechos Humanos. Ahí está, menuda, tenaz, maestra de generaciones de jóvenes reporteros que aún la recuerdan con respeto y afecto en Veracruz.

Regina es un símbolo, pero no un nombre congelado en la memoria.

Por indagar, investigar lo sucedido en ese episodio del 28 de abril de 2012, el colega Jorge Carrasco, coadyuvante de Proceso en las investigaciones del caso Regina, ha recibido amenazas y advertencias de que “quieren darle piso”.

La cadena de impunidad se ha mantenido, pretende reforzarse. Compromisos sin consecuencias concretas hace el gobierno veracruzano. No se necesitan promesas, desplegados o inserciones pagadas. Se requiere justicia contra los asesinatos a periodistas en Veracruz.

No sólo el de Regina, sino también el de Milo Vera, de sus familiares y compañeros. Para los agredidos en Notiver, para los fotógrafos que han debido abandonar la entidad considerada por Reporteros sin Fronteras como “la más peligrosa para el ejercicio del periodismo”.

No hay justicia con chivos expiatorios. Menos con investigaciones inconclusas. Proceso recordó que no hay orden de aprensión de las autoridades veracruzanas en contra de El Jarocho, señalado por el propio Javier Duarte como uno de los responsables del crimen.

Justicia demandamos en la presentación de la edición especial de Proceso en el marco de la Feria Internacional del Libro Universitario, en el hermoso y abarrotado auditorio de la escuela de música.

También leímos el réquiem que hace un año, tras la noticia brutal del asesinato de Regina Martínez, conmovió a quienes la conocimos.

Sigue vigente el reclamo y ya no sólo somos un puñado de periodistas. Somos más para dejar de ser sombras de nuestro miedo.

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