miércoles, 30 de octubre de 2013

IFE nunca debió ser de cuotas a partidos

¡¡Exijamos lo Imposible!! 
Por Esto!
Un órgano nacional de elecciones; , pero…
Jaime Cárdenas

En entregas anteriores he defendido la idea de un órgano nacional de elecciones. Los principales argumentos de los detractores de esa propuesta son:

1) Que el órgano nacional electoral afectará al federalismo.
2) Que será más compleja para un órgano nacional la organización de los procesos electorales.
3) Que es más barato, presupuestalmente, mantener el esquema actual.

Llama la atención el fervor de quienes defienden el federalismo para mantener el esquema vigente de órganos electorales estatales conviviendo con el federal. En este paísen el que se reforma la Constitución todos los años, la mayoría de los cambios constitucionales de los últimos 12 años son antifederalistas porque consisten en aumentar las atribuciones del Congreso de la Unión y de los órganos autónomos en detrimento de las competencias estatales.

Las voces que hoy señalan que la creación de un órgano nacional de elecciones es antifederalista nunca se han manifestado para protestar contra ese centralismo creciente. Ni siquiera han articulado opinión alguna.

También llama la atención que no se realice un diagnóstico serio de la situación del Estado federal mexicano, en el que, en lugar de federalismo, existe un feudalismo que asfixia cualquier experiencia federal efectiva. Habría que democratizar a las instituciones estatales y municipales haciendo uso del poder federal.

Es el único camino para desarticular el poder de los gobernadores, que actúan como caciques y virreyes, controlando a instituciones y poderes en sus estados.

Es de mayor peso que el argumento federalista el de la complejidad, porque para el futuro órgano electoral nacional ésta sería mayor a la que ahora tiene, por ejemplo, el IFE, pues organizaría las elecciones federales, estatales y municipales. Sin embargo, la eficacia y eficiencia del futuro órgano electoral nacional dependerá de su diseño institucionalsi cuenta con uno flexible y operativoy de la habilidad y conocimiento de sus funcionarios.

El tema del costo del órgano nacional de elecciones comparado con el IFE actual también se circunscribe a la forma en que se diseñe el futuro órgano. Puede ser menos oneroso que el vigente esquema dual, o más. Ello dependerá de si todos los órganos locales y municipales son permanentes, si funcionarán sólo en periodo electoral, si los partidos van a recibir financiamiento público adicional por participar en elecciones estatales y municipales o no, etcétera.

Ya sea que se conserve el esquema vigente o se cambie, lo más importante de toda esta discusión es el método de elección o nombramiento de los titulares del órgano nacional de elecciones o de los actuales órganos electorales.

Si va a prevalecer el nombramiento de consejeros electorales por cuotas de partidos, estamos perdidos.

Los magistrados electorales, los titulares de los órganos constitucionales autónomos, el procurador general de la República, los consejeros de la judicatura federal, el titular de la Auditoría Superior de la Federación y los ministros de la Suprema Corte de Justicia de la Nación deben ser elegidos por voto universal, directo y secreto de los ciudadanos. Las razones:

1) Los órganos cúspide del Estado merecen contar con legitimidad democrática directa de los ciudadanos para tener responsabilidad ante ellos y porque deben ser expresión de la soberanía popular.

2) La historia política y constitucional de México demuestra que estos nombramientos se realizan antes por el presidente hegemónico y ahora por el acuerdo de las cúpulas partidistas.

3) Ello limita su independencia porque suelen actuar y decidir como si fuesen correas de transmisión de quien los designó.

4) Esos órganos y poderes se han partidocratizado y se conducen en atención a ese hecho.

5) No hay pluralismo jurídico, político o ideológico en esos órganos y poderes porque sus titulares representan y reproducen las concepciones jurídicas o políticas de las clases dominantes.
 
6) Por el método de designación existente, los titulares de esos órganos y poderes pierden independencia: no afectarán los intereses de quien los nombró.

7) Son órganos elitistas.

8) Los titulares no generan vínculos con la ciudadanía ni le rinden cuentas.

9) Resuelven de espaldas a la sociedad, no promueven necesidades, intereses o derechos de los ciudadanos sino intereses y privilegios de los dirigentes y beneficiarios del status quo.

Lo más importante de esta discusión es el método de elección de los titulares (...) si va a prevalecer el nombramiento de consejeros electorales por cuotas de partidos, estamos perdidos

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