viernes, 3 de enero de 2014

Prohibida en 1937, 'la mota' hoy es legal

¡¡Exijamos lo Imposible!!
Homozapping
La conjura mediática-empresarial contra la mariguana
Jenaro Villamil

Casi 75 años después que el Congreso de Estados Unidos aprobara medidas para inhibir el cultivo del cáñamo y de la mariguana, así como la prohibición de su consumo, en el territorio norteamericano y en varios países de América Latina, destacadamente en Uruguay, comienza la vuelta de tuerca para despenalizar a la mota.
 
La historia de la prohibición de la mariguana es un típico ejemplo de la mezcla entre la manipulación mediática, el interés económico y las amibiciones políticas que surgieron en los años treinta en Estados Unidos con un  personaje central en la trama: el magnate William Randolph Hearst, el empresario que inspiró a Orson Welles para la parodia cinematográfica que lo consagró, El Ciudadano Kane.

Randolph Hearst desde finales de los noventa en el siglo XIX había demostrado su capacidad de presión y manipulación al empujar a Estados Unidos en la guerra con España por el control de Cuba.

Hijo de un rico magnate ranchero, sin mayor experiencia en el periodismo, Randolph Hearst se convirtió en el dueño de la mayor cadena de periódicos y revistas en Estados Unidos, destacadamente, San Francisco Examiner, Chicago Examiner, Washington Times, Chicago Herald, y las resvistas Harper’s Bazar, Cosmopolitan, entre muchas otras.

Conservador, aliado a causas nada elegantes como el apoyo a movimientos neonazis, Randolph Hearst decidió en los años treinta apropiarse de la mayoría de los aserraderos y monopolizar la producción de papel, a través de otras empresas relacionadas a esta industria.

En los años treinta, el papel se obtenía por dos vías: por cáñamo o planta de la mariguana, que requería de uso intensivo de mano de obra para el cuidado y recolección de la planta, y por la madera. La creación a finales de los años veinte de un nuevo método de descortezador mecánico del cáñamo permitió que la obtención de papel por esta vía fuera más rentable y compitiera con la madera.

Los intereses de Hearst se asociaron a los de la poderosa empresa química Dupont, dueña de la patente de ácido sulfúrico, utilizado para procesar la plasta de papel obtenida por la madera. Además de este método, Dupont tenía otro objetivo para eliminar el cáñamo: imponer sus fibras sintéticas en la industria textil. Especialmente, el nylon y el rayón que competían con la mariguana, utilizada también en la industria textil por su resistencia.

Dupont tenía un contacto poderoso: Andrew Mellon, presidente del Mellon Bank, su financista. La sobrina de Mellon estaba casada con Harry Arslinger, recién designado en 1931 comisionado del Departamento Federal de Narcóticos de Estados Unidos.

Hearst emprendió desde esa fecha y, especialmente, en 1935 una intensa campaña para demonizar el uso de la mariguana“propio de negros y gente del jazz”-, así como para enarbolar banderas de la moral, el patriotismo y las buenas costumbres, típicas de los blancos, anglosajones y protestantes que encabezaba el magnate.

La campaña mediática de Hearst estuvo acompañada de un intenso cabildeo en el Congreso de la poderosa empresa Dupont y de los intereses de Arslinger. Sin aportar mayores pruebas más que creencias y prejuicios, el comisionado federal antinarcóticos afirmó ante los congresistas norteamericanos que la mariguana intoxicaba a los ciudadanos.

No importó la reciente mala y fallida experiencia de la prohibición del alcohol en Estados Unidos que acabó beneficiando a las mafias de Chicago y Nueva York. Al contrario, esas mismas mafias comenzaron a coincidir en la ilegalización de la mariguana: se abriría un nuevo mercado clandestino que redituaría por el alto precio.

Lograron su objetivo en 1937. Desde entonces, la nación norteamericana proscribió la mariguana.

Ahora, en 2014, Colorado y Washington comenzaron a romper ese círculo de prohibición que tanto daño ha hecho a Estados Unidos y, sobre todo, a México.

Una historia que es necesario revisitar.

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